Por: Distrito CH
En medio del ritmo de la ciudad, hay espacios que invitan a parar. A mirar hacia adentro. A crear con las manos.
Este taller de Kintsugi en Bogotá propone justamente eso: un momento para reconectar con lo que ha sido difícil, entenderlo desde otro lugar y transformarlo en algo que también puede florecer.
Inspirado en la técnica japonesa del Kintsugi, este encuentro convierte las grietas en parte visible de la historia, no en algo que se oculta.
¿Qué es el Kintsugi y por qué está conectando con tantas personas?
El Kintsugi es una práctica que nace en Japón y que consiste en reparar piezas de cerámica rotas resaltando sus fracturas con oro.
Pero más allá de la técnica, hay una idea que lo sostiene: lo que se rompe no pierde valor, cambia.
Esa mirada es la que ha hecho que este tipo de talleres se vuelvan cada vez más relevantes, porque conectan lo artístico con lo personal de una forma muy tangible.
Cómo es la experiencia del taller de Kintsugi
Este no es un taller técnico en el sentido tradicional. Es una experiencia guiada donde cada persona trabaja sobre una pieza, pero también sobre su propio proceso.
Durante el encuentro se recorren cuatro momentos:
Intención
El espacio comienza con una pausa. Un momento para identificar qué quiere transformar o resignificar.
Pintar
Se interviene una pieza de cerámica en forma de corazón, dejando que lo creativo tome el control.
Romper y reparar
La pieza se fragmenta y luego se reconstruye, entendiendo el valor de cada parte.
Florecer
Las grietas se resaltan con laminilla dorada y se cierra el proceso con flores naturales, como símbolo de lo que puede volver a crecer.





Qué incluye el taller
El espacio está pensado para que usted llegue sin preocuparse por nada, solo por vivir la experiencia.
Incluye:
– Pieza de cerámica en forma de corazón
– Materiales para la técnica inspirada en Kintsugi
– Acompañamiento durante todo el proceso
– Flores naturales para el cierre
– Un entorno seguro y creativo
Una historia que empezó entre amigas
Este taller nace en agosto de 2025, a partir de una conversación entre dos proyectos: Sacravitta Art, liderado por Bibiana Moreno, y Arts with the Heart, de Luz Sánchez.
Ambas encontraron en el Kintsugi una forma distinta de trabajar lo emocional desde el arte. Lo que empezó como una idea pequeña se convirtió en un espacio que ha seguido creciendo.
Más de 15 ediciones después, han pasado más de 300 personas por el taller. Personas que llegan solas, en pareja, con amigas o en familia, y que terminan compartiendo algo más que una actividad.
Un plan diferente en Bogotá
En una ciudad llena de planes, este tipo de experiencias destacan por algo simple: no se trata de consumir, sino de crear.
El taller de Kintsugi es una opción distinta para quienes buscan algo más tranquilo, más consciente y con un componente emocional real.
Un espacio donde lo importante no es hacerlo perfecto, sino hacerlo propio.
Por qué vivir esta experiencia
Porque pocas veces nos damos el tiempo de detenernos y procesar.
Porque crear con las manos cambia la forma en la que pensamos.
Y porque entender que lo roto también puede reconstruirse —y verse bien haciéndolo— es una idea que vale la pena experimentar.